Viaje 5: Desde Pi-Hajirot cruzaron el Mar Rojo hacia el desierto.
Viaje 5: Desde Pi-Hajirot cruzaron el Mar Rojo hacia el desierto. Luego viajaron durante tres días en el desierto de Etham y acamparon en Marah.
La posibilidad de una vida elegida y redimida requiere que nos arriesguemos a cruzar por los mares rojos cotidianos, esos que a veces se nos presentan como una trampa o una imposibilidad.
Este es el propósito de nuestra existencia: Transformar el desierto en un mar divino (Ohr HaTorah Massei p. 1383).
Sin embargo, no todo lo que está allí, en nuestra meta, es dulce y placentero. Esta parada nos pide revisar nuestras frustraciones cuando, aún con mucho esfuerzo, no conseguimos lo que nos propusimos inmediatamente. Por eso acamparon en Marah, un lugar que lleva ese nombre porque allí el agua era amarga (en hebreo mar es amargo).
Cuando el pueblo judío llegó a Marah y no pudo beber allí el agua amarga, comenzaron a quejarse. ¿Qué beberemos? exigieron. Es tiempo de pensar en las pérdidas, desilusiones, dolores, tristezas o enfermedades que sufrimos este año. Entonces tenemos dos opciones: O nos abrumamos por la angustia y el dolor, o intentamos salir a flote más allá de tener incrustada la oscuridad y la amargura.
Es tiempo de registrar el poder de la curación: la capacidad de endulzar lo amargo y permitirnos desatarnos de todo lo que no nos deja salir adelante.

reflexiono qué signifca que el mar que transforma el desierto, es divino... estoy tan acostumbrada a darle a esa palabra poco sinficado, casi sinónimo de agrado,.... Transformar el desierto es tarea que me hace salir también de esos recuerdos que por sabor amargo no supe volver divinos....
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